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5 buenas razones para disfrutar de los nietos sin los padres

5 buenas razones para disfrutar de los nietos sin los padres

A veces, nos gustaría disfrutar más de nuestros nietos y ser parte de sus vidas. Y para crear un enlace fuerte, no hay nada mejor que pasar tiempo solo con ellos, sin la presencia de sus padres. Te damos aquí 5 buenas razones para hacerlo.

Nos sentimos más libres

Amamos a nuestros hijos, pero debemos reconocer que a veces invaden nuestro espacio. Cuando se trata de sus hijos, no hay manera de decir algo: vigilan, se oponen o incluso critican cada una de nuestras acciones. Queremos respetar su forma de hacer las cosas, sus deseos en términos de educación o seguridad, pero por lo demás, necesitamos aire. De lo contrario, no somos nosotros mismos y la relación es tensa. Lástima, ¿verdad?

Relaciones mutuamente beneficiosas

No somos ciegos: proponerles cuidar a los nietos es proporcionar el bienestar de la pareja, ofrecerles un momento para dos. Por nuestra parte, para conocer a nuestros nietos, es importante que establezcamos una relación real con ellos, cara a cara, sin ningún intermediario. Y esto también se aplica a los niños. Estar con los abuelos durante la infancia tiene múltiples beneficios. No solo les transmiten sabiduría y experiencia sino que también les aportan tranquilidad y estabilidad. De esa manera, ganamos tres generaciones felices.

Desempeñamos nuestro papel de mentor

Crecer significa enfrentar lo desconocido, descubrir nuevos horizontes, experimentar. ¿Cuál es la vida cotidiana de tus nietos? ¡Sus padres! Al tener la misión de educarlos, a veces se olvidan de ser divertidos. Mientras que nosotros, al estar más disponibles, más relajados, tenemos muchas cosas que enseñarles y con una sonrisa: hacer tartas, pintar, enseñarles las ranas del lago de al lado, etc. En resumen, verlos solos es abrirlos al mundo, sin presión y de buen humor.

Mantenemos nuestra juventud

Foto de Nikoline Arns / Unsplash

Seamos realistas: la rutina es veneno. Tener que cuidar de nuestros nietos (y estar a la altura) nos obliga a movernos y buscar una lluvia de ideas. ¿Qué actividades les gustaría? ¿Qué pasa si encontramos un circo cerca? Cuando sabemos que pronto pasarán algún tiempo con nosotros, nos preparamos, estamos más atentos porque estamos totalmente comprometidos en inventar grandes momentos para ellos. Resultado: nos sentimos terriblemente vivos.

Contamos historias

Ya no tenemos veinte años. Entonces, la caminata en las montañas y pasar una noche en un iglú, lo harán sin nosotros. Pero tenemos algo más que ofrecerles: nuestra memoria, nuestras historias de los "viejos tiempos". ¿Nuestra abuela? ¡Ni siquiera tenía agua corriente, y el baño estaba en el fondo del jardín! En resumen, construimos un puente entre su infancia y la nuestra. Al final, todos ganamos: nuestros nietos se divierten con nuestras peripecias, y nosotros, asombrados por su forma de ver el mundo, nos derretimos de felicidad.

Ya no tienes excusas para no pasar tiempo con tus nietos, ¡y solo con ellos!