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Consejos para el cuidador de una persona con demencia

Consejos para el cuidador de una persona con demencia

Hay momentos duros en la vida, momentos en los que chocamos de frente con una enfermedad, nuestra o de un familiar cercano, algo que supone un cambio drástico en nuestra vida personal y afecta a la salud física y mental de forma considerable.

En este post vamos a exponer recomendaciones para ayudar al cuidador de una persona que presenta algún tipo de demencia (alzheimer, párkinson, enfermedad de Pick, etc). En ocasiones los cuidadores de personas con demencia se centran tanto en el bienestar de su ser querido que se olvidan del suyo, una situación que no es beneficiosa para ninguna de las dos partes ya que el cuidador se encuentra más cansado, triste, desmotivado, nervioso o apático, y esto no ayuda ni a la convivencia ni al cuidado del familiar.

Por este motivo, vamos a exponer consejos para que la persona cuidadora no deje de lado su propia vida y se cuide a sí misma. Como dijo Luchi Martín (psicóloga) en una entrevista: “Lo más importante es cuidarse a uno mismo. Si las circunstancias familiares cambian porque los mayores de la familia necesitan más cuidados, tu tiempo va a cambiar pero se ha de intentar buscar momentos para uno mismo, dentro de lo que sea posible”.

Y es que, un alto porcentaje de cuidadores de familiares con demencia, presentan problemas físicos, rupturas familiares, aislamiento social, dolor crónico, ansiedad, depresión, y sobrecarga emocional porque no saben gestionar la nueva situación. Esto es lo que se conoce como síndrome del cuidador.

Consejos para el bienestar del cuidador

  • Infórmate sobre la enfermedad. Es algo básico y necesario ante cualquier enfermedad, informarse sobre el cuidado y los tratamientos que se deben llevar a cabo. Para informarse siempre recomendamos acudir a un especialista en esa enfermedad, no consultar internet ya que puede haber bulos, exageraciones o falsedades que lo único que harán es que nos alarmemos.
  • Haz partícipe a toda la familia. Aunque hayas asumido el cuidado del familiar, no ha de significar que el resto de la familia se desentienda y todo el peso recaiga en ti. Intenta buscar apoyo en el resto de la familia, explicar los procesos, pedir opiniones, consejos, etc. De esta manera sentirás que no tienes toda la responsabilidad, te sentirás apoyado y, consecuentemente, más relajado.
  • Acude a una asociación de pacientes. Hablar de cómo nos sentimos puede ayudar a reducir la carga emocional y la frustración que sentimos. Por este motivo, acudir a una asociación donde podemos encontrar a personas que están en la misma situación que nosotros puede ayudarnos y hacer que nos sintamos más comprendidos.
  • Encárgate de mantener tus horarios. Esto es algo complicado pero que hay que intentar mantener igual que antes de convertirse en cuidador. Algo tan sencillo como comer a las mismas horas o dormir las mismas horas ayudará a que te mantengas con fuerza y te centres en ti mismo.
  • No dejes de lado a tus propios familiares y a tus amigos. Cuidar a una persona mayor con demencia ocupa mucho tiempo y puede parecer que no queda hueco para estar con los familiares más cercanos o amigos. Hay que sacar tiempo, no dejar al margen a tu pareja, marido o hijos para centrarte solamente en el cuidado del familiar enfermo.

Ante esta situación es fundamental mantener una buena comunicación con todos los miembros de la familia. Hacer partícipes a los hijos, aunque sean pequeños, de lo que está pasando explicándoles el por qué no puedes estar tanto tiempo en casa o jugar con ellos de la misma forma. Con la pareja también es fundamental hablar y expresar lo que uno siente. La pareja puede ser una buena vía de escape ante situaciones difíciles y puede ayudarnos a sentirnos mejor por el apoyo que nos proporciona. En estas situaciones es básico priorizar lo que es realmente importante para la pareja.

Los amigos de verdad estarán allí y te entenderán en momentos difíciles pero algo importante en estos casos es no dejarles al margen o apartarlos por falta de tiempo. Es obvio que no les dedicarás el mismo tiempo que antes, pero sacar unas horas a la semana para estar o hablar con ellos resultará muy beneficioso porque, además de poder desahogarte con ellos también ayudan a despejarse, divertirse y hacer que te evadas durante un tiempo del drama familiar.

  • Otro tipo de ayudas. Existen diversas ayudas para el cuidado de una persona dependiente, ayudas económicas o ayudas estrictamente vinculadas al propio cuidado. Infórmate sobre si puedes recibir algún tipo de prestación económica y sobre todas las posibilidades que hay para ayudar a personas dependientes. Puedes informarte sobre centros de día a los que puede acudir tu familiar, contratar a un cuidador/a a tiempo completo o parcial o utilizar una aplicación de cuidado familiar como la nuestra, Safe365, para los momentos en los que la persona con demencia se queda sola en casa.