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Consejos para proteger tu piel del sol a partir de los 50 años

Consejos para proteger tu piel del sol a partir de los 50 años

Si bien el sol es muy saludable para nuestra salud (nos aporta vitaminas y mejora nuestro estado de ánimo), si no prestamos atención puede hacernos pasar momentos complicados.

Por lo tanto, cuidado con exponerse muchas horas al sol, ya que puede llegar a ser muy dañino. En este artículo, te presentamos 3 consejos para disfrutar de sus rayos, pero con precaución.

Exponerse con plena conciencia

En invierno, podemos observar una deficiencia de vitamina D entre la población. Este fenómeno (más frecuente en el norte) está relacionado con la falta de luz solar. ¿Resultado? Un boom de depresiones cada invierno como consecuencia de sus meses "grises". Esta falta de vitamina D, en ciertos casos, puede incluso conducir a casos de fragilidad ósea. Debido a lo cual, tan pronto como aparecen los primeros rayos, queremos recargar nuestras baterías y aprovechar al máximo el sol. Sin embargo, este maravilloso astro es responsable de patologías graves como algunos cánceres de piel (por ejemplo el melanoma). Es por eso que la conciencia es esencial ... ¡Al igual que estos 3 consejos para proteger nuestra piel del sol!

3 reglas para una piel bien protegida del sol

1- No abusar de sus rayos. Es recomendable limitar tu exposición al sol. Horario a prohibir: entre mediodía y las 4 de la tarde. Usa un sombrero y/o gafas de sol cuando tus actividades te lo permitan.

2- Elige una protección solar adecuada para tu tono de piel, idealmente con un índice alto (repite la operación cada dos horas y después de mojarte). Existen cremas solares antienvejecimiento, ricas en antioxidantes, que brindan más comodidad a la piel madura porque son un cuidado real, además de aportar protección.

3- Toma complementos alimenticios. Los complementos para la piel son ricos en betacaroteno y ayudan a prepararla para el bronceado. Pero, ten cuidado, aunque las cápsulas pueden limitar el daño solar, una dosis no es suficiente para protegerte por completo. Además existen también alimentos muy buenos para cuidar nuestra piel, como la zanahoria, el tomate, los cítricos, los frutos rojos, el aceite de oliva y la verdura de hoja verde.

Preserva tu capital solar

Todos nacemos con una "capital solar". Este término designa la capacidad de nuestra epidermis para tomar el sol. En concreto, una vez que se agota el capital solar, tu cuerpo recurre a una reserva personal. Esto es cuando aparecen "complicaciones", como la flacidez de la piel, la aparición de arrugas, manchas, etc. El capital solar se define como la combinación del fototipo de una persona con su composición genética. Finalmente, la única forma de preservar nuestra piel se limita a estos tres gestos simples mencionados anteriormente. Ni uno más, ni uno menos.