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Procrastinación: 5 consejos para dejar de posponer

Procrastinación: 5 consejos para dejar de posponer

Tareas del hogar, tareas administrativas, ejercicio, llamar a la abuela... Tiendes a posponer todo hasta el día siguiente. En resumen, eres un defensor de la procrastinación, la tendencia a posponer las cosas. No te asustes, todos lo somos un poco, ¡pero no todos por las mismas razones! Por lo tanto, es importante dejar de culparnos a nosotros mismos. Te damos unos consejos prácticos para ponerte manos a la obra ahora mismo, porque ya sabes lo qué dicen: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

¿Por qué posponemos las cosas?

Este hábito puede estar relacionado con varios factores: un problema de gestión del tiempo, problemas de concentración, falta de interés, falta de claridad en la tarea, rechazo de restricciones (especialmente en las personas mayores), rechazo de tareas muy específicas e incluso un círculo vicioso en el que estamos encerrados. Cuanto más posponemos, más culpables nos sentimos y más atrapados nos quedamos en este patrón negativo.

La procrastinación también puede, en algunos casos, estar relacionada con un exceso de perfeccionismo, una falta de autoestima o incluso un miedo al fracaso. El objetivo será precisamente identificar estas causas y avanzar.

¿Cómo dejar de posponer?

Primer paso: identificar las tareas que tendemos a posponer

Para tomar el camino de la acción, primero debes ser consciente de lo que está sucediendo, haciéndote la siguiente pregunta: ¿por qué tiendo a posponer las cosas mañana, qué me detiene?

A partir de allí, puedes empezar a reflexionar para identificar el tipo de tarea: ¿Son estas tareas del hogar las que siempre pospones? ¿Un trabajo en particular en la oficina? ¿Una tarea administrativa? ¿Una llamada telefónica a una persona específica? ¿Una conversación que necesitas tener con un ser querido? ¿Hacer una cita médica?

Segundo paso: busca las causas de esta procrastinación

Cómo lo hemos dicho antes, existen varias distintas causas. Reflexiona para saber por qué realmente sueles posponer una tarea.

Tercer paso: analiza estas tareas que siempre rechazas

La idea sería hacerte la siguiente pregunta: ¿qué es exactamente lo que no me gusta de esta tarea?

Cuarto paso: concienciarse sobre este comportamiento

Para tener éxito, debes querer trabajar en esta procrastinación. Por lo tanto, atrévete a enfrentarte a tus miedos, pregúntate en qué se basan, y qué puede traerte este cambio.

Paso cinco: facilita el primer paso y toma medidas

Después del análisis, ¡tomamos medidas! ¿Qué puedes poner en práctica para facilitar la acción? Por ejemplo, para limpiar los platos: podemos dividir esta tarea en dos o delegar una parte (lavar los platos el día anterior y mantener limpio el depósito de la vajilla para el día siguiente, o delegar la parte del almacenamiento de la vajilla).

En el caso de una falta de concentración, será necesario trabajar en la dispersión mental, estableciendo condiciones que promuevan la atención, por ejemplo con tareas más cortas. Empieza por solo 5 minutos, 10 minutos o 15 minutos. Esto permite mantenerse enfocado en lo que tienes que hacer.

Para una mejor concentración, crea las condiciones adecuadas: por ejemplo, desactivando las notificaciones de tu teléfono o poniéndolo en modo avión durante una hora.

¿Estos consejos te han sido útiles? ¡Cuéntanos cómo lo haces para no posponer tus tareas al día siguiente!