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¿Tienes el síndrome del impostor?

¿Tienes el síndrome del impostor?

Vivimos en una sociedad altamente competitiva. En el ámbito laboral, nos encontramos más que nunca con una gran cantidad de personas hiper-calificadas y con un historial de éxitos abrumante que les hace sobresalir. Muchas personas no se sienten a la altura de estas comparaciones y acaban sintiéndose un fraude frente a esta situación. Pero os vamos a contar un secreto, no muchos saben que este fenómeno se llama el síndrome del impostor.

¿Qué es el síndrome del impostor?

Con el síndrome del impostor, quien lo sufre siente que todo lo que ha conseguido, sus éxitos tanto en el ámbito laboral, creativo, relacional, etc., han sido pura suerte sin que su esfuerzo haya tenido que ver. Básicamente, sienten que no merecen nada de lo que tienen o han conseguido. Piensan que son un fraude, y que pronto todo el mundo verá la realidad y entenderá que no son tan talentosos como parecen.

La raíz del síndrome del impostor es la inseguridad, la sensación de no valer y de no ser para tanto. Hay que especificar que casi todo el mundo sufre de inseguridad en algún momento de su vida, y es totalmente normal. Sin embargo, en el caso del síndrome del impostor, la inseguridad es persistente y muy fuerte, es decir, no aparece en un momento concreto para desaparecer poco después, se queda contigo y arruina todos tus logros en silencio.

Dentro de la población, este síndrome es más acusado en las mujeres. En varias investigaciones, resultó que la mayoría de las personas en un ambiente de trabajo había pensado, por lo menos una vez, que eran un fraude y tenían miedo de perderlo todo cuando los descubrieran.

Existe también una larga lista de artistas que sufren esta afección. Caras conocidas como Michelle Obama, Natalie Portman o Emma Watson han admitido tener el síndrome del impostor.

¿Cómo superar el síndrome del impostor?

Lo más importante es aprender a reconsiderar el concepto de valor personal y entender que como personas, tenemos un valor y nos merecemos nuestros logros. Ser conscientes del problema es una buena manera de empezar a redimensionar el síndrome del impostor.

Trabajar sobre la autoestima es un paso muy importante para el desarrollo personal, y aconsejamos considerablemente empezar una terapia psicológica, que es sin duda el mejor aliado para nuestro bienestar emocional.

Foto de Kinga Cichewicz en Unsplash