Cuidado de ancianos: ¿cómo fomentar su autonomía?

Este artículo ha sido escrito por el agosto 20th, 2018 en Cuidados
Fomentar la autonomía de un anciano tiene múltiples beneficios para su bienestar personal

Fomentar la autonomía de un anciano tiene múltiples beneficios para su bienestar personal

Una de las mayores problemáticas que sufren las personas durante el envejecimiento es la pérdida de autonomía. En los casos que se dan de forma parcial y progresiva, los mayores tienen que ir adaptándose física y mentalmente a los cambios que sufren en su cuerpo, y cómo repercuten en su entorno. Para ello, siempre requerirán de una ayuda externa para poder hacerlo en las mejores condiciones posibles, ya sea de sus familiares y/o sus cuidadores.

Es igualmente importante que el ser querido que pasa por todo este proceso haga un esfuerzo para que siga haciendo aquellas cosas que aún puede hacer, aunque le cuesten un esfuerzo superior al que tenía que hacer antes de la pérdida de autonomía personal. Te damos algunos consejos para que les acompañes en este proceso y les puedas servir de ayuda:

Adapta el entorno para su mayor comodidad

Con el envejecimiento, es primordial que la persona mayor conozca sus propias limitaciones provocadas por la edad. Pasa tiempo con tu ser querido y observa cuáles son; así podrás realizar un diagnóstico y, a partir de ahí, acondicionar su entorno vital para que pueda desenvolverse con total normalidad.

Ayúdale a diseñar sus rutinas diarias para que asuma sus responsabilidades y, al mismo tiempo, adapta la vivienda para que pueda llevar a cabo sus tareas sin complicaciones. Por ejemplo, instala barras de apoyo en el baño para que pueda levantarse y suelos antideslizantes en la ducha para que no resbale, etc.

Las reformas del hogar consiguientes deben fomentar la comodidad y la seguridad del anciano en términos de movilidad, dado que estarán diseñadas para mejorar su bienestar. Si se llevan a cabo con éxito, tu ser querido experimentará una mejora sustancial en términos de autoestima, dignidad e independencia.

Fomenta lo que pueda hacer por sí mismo

Uno de los puntos clave para ayudar a una persona dependiente es fomentar lo que puede hacer por ella misma, para que no pierda la práctica con el paso del tiempo y deje de hacerlo. Aunque los familiares y/o cuidadores tienen tendencia a ayudarle para que dediquen menos tiempo y esfuerzo, normalmente este tipo de actitudes tienen el efecto contrario: la dependencia de la persona se agudiza y cada vez se ve capaz de realizar menos cosas.

Por ejemplo, es preferible que se vista él solo aunque tenga dificultades a que le ayudes tú mismo para que así lo haga más rápido. Con este tipo de gestos, aunque la intención sea la mejor posible, favorece las situaciones de dependencia. Animarle a que se esfuerce en hacer las cosas que aún puede hacer aunque se les hagan difíciles – y siempre y cuando entre dentro de sus limitaciones – es la mejor respuesta posible en estos casos.

Asimismo, fomentar sus relaciones sociales, en la medida que sea posible, puede tener un impacto muy positivo en su bienestar a corto y medio plazo, dado que se sentirá más respaldado y, al mismo tiempo, tendrá diferentes maneras de entretenerse. Y a la larga, la capacidad del anciano para valorar aquello que aún puede hacer y disfrutarlo desde la experiencia y la aceptación es lo que más le diferenciará de una persona dependiente con equilibrio emocional del que no lo tiene.

Ten paciencia con tu ser querido

Ante la pérdida de autonomía personal, las personas mayores acostumbran a entrar en un periodo de depresión, derivado de que les cuesta aceptar el envejecimiento y la pérdida de actividad. Afrontar la dependencia significa tener que adaptarse al deterioro de nuestras capacidades físicas y/o mentales y aceptar que necesitamos ayuda. Es imprescindible, por lo tanto, que el anciano cuente con el máximo apoyo de su familia y/o sus cuidadores y se esfuerce para adaptarse lo antes posible.

Es por eso que hay que animarle a que haga las cosas por sí mismo y siga haciendo todo aquello que aún puede hacer, aunque le cueste un esfuerzo extra. Y los familiares tienen que fomentarlo con una buena dosis de paciencia y saber estar, cuidando el lenguaje: basta con reconocerles el mérito de que se esfuercen para seguir haciendo sus cosas y no regañarles cuando pretenden hacer algo sin ayuda aunque la necesiten.

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